DERECHO MÉDICO

Un panorama general

Revisemos un típico caso que se relaciona con el tema del Derecho Médico, este caso se presentó ante la Suprema Corte de Austria, la que tuvo que decidir sobre la medida de información que se le debía brindar a un paciente acerca de los posibles riesgos de cierto tratamiento médico…

¿Alguna vez te has preguntado qué tan seguro estás, al ponerte en manos de algún médico? ¿A quién puedes procesar cuando se trata de un tratamiento non lege artis2? Tratando el asunto de una perspectiva distinta, como un profesional en materia de salud, ¿qué certeza puedes tener de que tu próximo paciente no te demandará por el resto de tus días? ¿Qué cuestiones legales debes tener en cuenta para evitar esta responsabilidad? Aquí es donde entra el Derecho Médico. El tema de este campo legal es encontrar soluciones para las disputas legales relacionadas con asuntos de salud.

El contenido del Derecho Médico consiste en normas que especifican, entre otras cosas, las obligaciones y derechos de los profesionales médicos y sus socios contractuales, ya sean pacientes u otros actores en el campo médico. No existe un código que englobe todas las normas relacionadas con las soluciones para tales disputas específicas; las fuentes se deben encontrar en varias esferas legales: en su mayoría, dichas leyes se establecen en la Ley Civil, las que tratan sobre las obligaciones y derechos establecidos en contratos que rigen tratamientos médicos, daños y perjuicios. Otras son cubiertas por el Derecho Público, tales como las reglas sobre el sistema de salud pública, pandemias y donación de órganos. No debemos olvidar el Derecho Penal: asalto y agresión, así como homicidio. Más aun, toda profesión médica tiene sus propias regulaciones sobre sus profesionales y su relación con el Derecho Laboral. El Derecho médico también involucra en gran medida a la ética y el cómo la sociedad evalúa ciertos intereses y actitudes (por ejemplo, la transfusión sanguínea para los Testigos de Jehová, el aborto, la manipulación genética, la clonación, etcétera).

Revisemos un típico caso que se relaciona con el tema del Derecho Médico, este caso se presentó ante la Suprema Corte de Austria, la que tuvo que decidir sobre la medida de información que se le debía brindar a un paciente acerca de los posibles riesgos de cierto tratamiento médico.

Los hechos del caso son los siguientes: al demandante se le realizó una cirugía de esterilización en el hospital del demandado. Para esta intervención quirúrgica, al demandante se le aplicó anestesia general, de la que despertó durante la cirugía. El demandante fue testigo, de manera consciente, de todos los procedimientos médicos que siguieron, sin poder avisar al médico de su estado. La aplicación de la anestesia se basó en los conocimientos técnicos comunes; sin embargo, se le había aplicado una dosis menor a la necesaria, lo que fue corregido lo más pronto posible. Las consecuencias para el demandante fueron exposición dolorosa así como un día de fuerte dolor, dos días de dolor moderado y seis días de dolor ligero3. También se consideraron consecuencias adicionales. Antes de esta cirugía, el demandado no había especificado el posible riesgo de estado de alerta durante la operación al demandado. La corte dictaminó que el demandante debería recibir la compensación correspondiente por el dolor y sufrimiento padecidos.

En este razonamiento, la corte planteó que los médicos están obligados a especificar todos los riesgos a los pacientes, incluso si estos riesgos sólo tienen la probabilidad de una décima parte de uno por ciento de ocurrir4. Ya que uno de los requerimientos del contrato para el tratamiento es que el paciente permita la intervención quirúrgica, es tarea del médico asegurar que la otra parte entienda los factores clave para su decisión. De otra forma, si el médico no recibe el permiso o si el paciente permite el tratamiento sin saber exactamente qué esperar, se cumple el corpus delicti de asalto y agresión. En este caso, al anestesia se considera como un tratamiento médico, por lo que el médico debió de informar no solo de los posibles riesgos de la cirugía, sino también de los riesgos de la anestesia, ya que era parte de ella.

La regla principal sobre la información adecuada establece que, entre más prescindible sea la intervención quirúrgica, mayor información debe brindar el médico (por ejemplo, una cirugía plástica). Así que, en caso de una emergencia (en la que el paciente esté inconsciente), el médico debe empezar el tratamiento sin esperar el permiso del paciente.

Casi siempre, el contrato de tratamiento se da de manera implícita sin necesidad de ponerlo por escrito o de formulaciones. Una vez que el paciente solicita los servicios médicos y el médico provee el tratamiento, el contrato ya existe. Esto da pie a incertidumbre legal, tanto para los profesionales médicos como para los pacientes: ¿en qué consiste el contrato y qué obligaciones surgen de él?, ¿qué acciones médicas están cubiertas?

Las decisiones de la Suprema Corte estipulan que, ante cada caso particular, los médicos deben brindar una solución individual, detallando el alcance en que es necesario informar al paciente sobre los riesgos. No existe una regla que especifique para cada caso, qué es lo que el médico debe decir exactamente a su paciente.

En el caso mencionado, cuando el demandante permitió la intervención, no estaba consciente de los posibles riesgos que podrían surgir como consecuencia de la anestesia. Ya que la esterilización no era necesaria para mejorar el estado de salud del demandante, el demandado tenía la obligación de informar al demandante sobre cada posible riesgo (tomando en cuenta el tiempo con el que contó para realizar la aclaración, comparado con el tiempo que hubiera tenido en caso de una emergencia). Si el demandante hubiera tenido dicha información y aun así hubiera aceptado, no se habría sorprendido del estado de alerta durante la operación ya que el médico se lo habría anticipado; y, ya que el demandado administró la dosis de anestesia aceptada generalmente, el demandado no sería considerado responsable (pues informó al paciente del riesgo y éste aceptó conscientemente). Si la información puede influenciar la toma de decisión del paciente, con mayor razón se le debe anunciar. De igual manera, se le debieron ofrecer al demandante alternativas posibles, como la anestesia local.

La corte dictaminó que no importa si el demandado supuso que el demandante hubiera aceptado este riesgo tan poco común. La opinión subjetiva del médico no se debe considerar al decidir si se le informa o no al paciente sobre los posibles riesgos. Ya que la cantidad de información que se debe brindar al paciente cambia en cada caso, no es posible formular una regla general (por ejemplo: no se requiere clarificar los riesgos, ante cierto porcentaje de posibilidad). La clarificación no se requiere únicamente en asuntos de hecho evidentes5.

Sobre el interrogatorio legal general: el demandante exigió una compensación por los daños inmateriales y una evaluación de responsabilidad sobre daños futuros que podrían surgir después de la cirugía. Los daños pueden ser ex delicto así como ex contractu: tan pronto como el demandante acudió al demandado y éste ofreció el tratamiento, se estableció un contrato implícito que rige el tratamiento médico. La obligación de demandado era proveer el tratamiento como un médico diligente (con el mejor conocimiento y habilidad); pero, al ocultar el riesgo de entrar en un estado de alerta durante la operación, el demandante no accedió completamente a la intervención médica. El demandado actuó de manera gravosa al operar al demandante ya que éste no había aceptado el riesgo y, por lo tanto, esta operación no estuvo cubierta por el contrato. Ex delicto, el demandante cumplió con el corpus delicti de agresión, al infringir el interés en la salud del demandado, protegido por la ley.

Las intervenciones médicas son legalmente aceptables sólo si cumplen con el siguiente requisito: el tratamiento debe llevar a un mejoramiento de la salud, diagnóstico o precaución; se debe llevar a cabo lege artis y el paciente debe dar su consentimiento total después de recibir la información adecuada sobre los riesgos. Si el demandado hubiera contado con el consentimiento total del demandante, el demandado no habría caído en mala conducta. Además de lo anterior, la culpabilidad del demandado, por ser médico, se mide con un estricto criterio de responsabilidad (mismo que establece un estándar de testigo pericial). La demanda, por consiguiente, fue válida. Se espera que este caso le haya brindado un vistazo al pequeño campo del Derecho Médico.

Otras áreas de esta disciplina son más arremetidas políticamente y controversiales. Pueden llevar a diferentes resultados en distintos países (dependiendo de los enfoques en ética, religión y política). Por ejemplo, los casos de “nacimiento ilícito/ vida ilícita” en los que niños con discapacidad demandan a los médicos por sus dolencias ya que éstos no las identificaron durante el embarazo; sus madres los hubieran abortado y ellos no tendrían que vivir. Las cortes de Austria acordaron que cada vida es valiosa, incluyendo aquellas con discapacidad y, por lo tanto, no dieron pie a tales demandas. De lo contrario, la adjudicación de los daños en esos casos (de vida ilícita), llevarían a la conclusión de que las vidas de personas con discapacidad son menos valiosas. Por otro lado, en casos de nacimiento ilícito, a los padres que demandaron a los médicos por el aumento de gastos que surgió al tener un niño con discapacidad –comparados con los de un niño sano-, se les dio la razón. Se concedió la diferencia entre un niño sano y uno con discapacidad, en cuanto a la cantidad de dolencias. Aún así, las decisiones en esta área de la jurisdicción cambian rápidamente.

Ya sea en cuando a farmacéuticas, prevención de salud pública, biotecnología o clonación, el Derecho Médico siempre está presente. Es un campo que debemos dominar exitosamente para el beneficio de generaciones futuras.

Para mayor información, favor de referirse al texto “Médical Law and Ethics” de Jonathan Herring (Oxford Press, 2ª edición).


2 Lege artis significa el arte de los tratamientos de acuerdo con los descubrimientos científicos más actuales.

 

3 Se especifica la duración del dolor ya que en la ley austriaca se construye un criterio para la medida en que se debe compensar por daños inmateriales.

4 El riesgo de que se dé un estado de alerta durante una intervención está entre 0.2% y 0.4% lo que se califica como “poco frecuente“.

5 Se debe considerar que el criterio para decidir si algo es obvio o no, no es claro. No es responsabilidad de los pacientes el tener conocimiento médico alguno.

 

Autora: Lydia Lilia Korol (El texto fue publicado pro primera vez en la revista "PANDECTA" de la Escuela Libre de Derecho)

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